viernes, 18 de octubre de 2013

RÁPIDO, RÁPIDO Y LENTAMENTE: UNA REFLEXIÓN.

Buenas a todos los seguidores, y perdón por tanto tiempo de inactividad, pero digamos que he tenido una sequía bastante prolongada en cuanto a ideas para actualizar el blog se refiere (los envidiosos dirán que es vagancia, jeje). Esperando que podáis disculparme, vamos con la primera entrada del mes de octubre de este año.

En el colegio e instituto, siempre nos pedían que leyéramos libros, libros que en el 90 % de las ocasiones eran más infumables que Prometheus. Y peor era cuando te tocaban libros en otro idioma y que fueran un completo peñazo (aún me acuerdo de Dolor y prejuicio en inglés... todavía tengo secuelas).

Yo no me contentaba con esos libros, sino que buscaba otros que fueran más de mi estilo, así conocí a Miguel Delibes (no me mandaron leer nunca en el instituto a este monstruo de la letra española, y eso, amigos, es un crimen), Arthur C.Clarke, Haruki Murakami, y a un autor que tengo en muy alta estima, a JD Salinger, del cual ya hablé con anterioridad. Así que si estuviera en mi mano decidir cuál sería el autor que todos los escolares deberían leer en su etapa estudiantil, de forma obligatoria y tajante, sería este:

JD SALINGER




"¡EPA EPA EPA!" diréis algunos. "¿Y qué pasa con autores como Cervantes, Quevedo, Shakespeare, Galdós, Delibes y todos los genios de la literatura española?".

En primer lugar, no me he olvidado de ellos. Salinger sería incluido como autor obligatorio, fijo, para toda la etapa escolar, mientras que los otros serían seleccionados según cuestiones del profesor, así que un alumno al menos tendría que haber leído una obra representativa de cada uno de ellos durante su formación académica. Lo cual es lógico, porque ¿cómo podríamos atrevernos a afirmar que un alumno está preparado si ni siquiera ha leído a Galdós o a Delibes por petición del maestro?.

 Bien, vale. Solventado ese punto, seguro que muchos me preguntaréis por qué a Salinger. Para responder a esa pregunta, me basaré en uno de sus libros, Nueve cuentos.  Como bien expresa, son nueve historias de diversos protagonistas, y una de las mejores es sin duda Teddy. En esta narración, se nos presenta a un niño, Teddy, con habilidades de meditación asombrosas, así como una inteligencia muy desarrollada para su edad. En fin, este chico habla con un profesor sobre el sistema de enseñanza, y cómo podría cambiarlo. La respuesta de Teddy es bastante interesante dado que afirma que los niños deberían aprender en primera instancia a meditar con el fin de conocerse a sí mismos, pero sin antes haberles hecho olvidar todo lo que sus padres les hubieran dicho, como que un elefante es grande o la hierba es verde. Él afirma que si los niños se guían por esos razonamientos, van a esperar que, por ejemplo, la hierba tenga algún aspecto determinado, en vez de algún otro que pueda ser igualmente bueno... o quizá mejor. 

Claro, uno pensaría, y con razón, que así los niños serían unos ignorantes over nine thousand, pero Teddy piensa que sí, vale, serían ignorantes, pero no más que un árbol, o un elefante, porque, según él, que se sea de una forma en lugar de comportarse de cierta forma, no significa que alguien sea ignorante. Habría que, expone, mirar las cosas de un modo verdadero, y no tan lógico. Y siempre que los quisieran esos niños podrían volver a los pensamientos lógicos, pero sólo cuando hayan alcanzado ese objetivo.

Como habéis podido ver, JD Salinger se atreve a hacer no sólo una crítica de la enseñanza, sino una remodelación, basada en algo como la meditación, y el conocimiento de sí mismo, porque, ¿cómo voy a poder conocer lo que me rodea si ni siquiera sé quién soy realmente? Quiero decir, la lógica es buena, por supuesto, pero si subyuga el libre pensamiento y la imaginación, se negaría una parte fundamental de la formación académica, el poder ir más allá de lo establecido y lograr algo jamás visto. Pensemos por ejemplo, en Bobobo. Esta serie surgió de la mente de algún chalado, según muchos, pero para mí representa un hito, pues el creador decidió usar la imaginación, dejar de lado la lógica y decir : "Voy a hacer algo nuevo". Y así nació uno de los animes más absurdos, y a la vez, mejores que servidor haya visto. ¿Y qué decir de Evangelion? Este anime mezcla temas tan diferentes como son los mechas y la filosofía, así como la religión, dando fruto a una serie que pese a sus casi 20 años, sigue todavía en boga. En fin, con esto quiero exponer, que la lógica no tiene por qué reñirse con la imaginación, sino ir de la mano, para lograr cosas que no harían si estuvieran separadas.
En fin, podríamos decir que el libro de los Nueve Cuentos estaría dirigido a los niños de primaria, y en especial el de de Teddy.

Con respecto a otros libros del autor, como "El Guardián entre el centeno", "Franny y Zooey", y "Seymour, una introducción..." irían dirigidos a alumnos del instituto, especialmente el primero, que refleja con alta fidelidad la imagen del adolescente rebelde que surge por descuidos de la sociedad, al olvidar cuidar y guiar a las futuras generaciones. No obstante,el tercero sería más para filosofía, dado que incluye un completo ensayo sobre Seymour Glass, bastante complicado, en mi opinión. Y con respecto a "Franny y Zooey", al igual que la obra maestra de JD Salinger, sin duda lo dirigiría al alumnado de secundaria, pues también refleja numerosos problemas adolescentes. 

Concluyendo esta entrada, podría decir que hay numerosos autores que los alumnos deberían leer como petición del profesor, pero sin duda Salinger se lleva la palma. Cierto es que no podemos negar el importante papel de los clásicos de la literatura en la formación académica, pero los textos de Salinger tienen algo especial; quizá fuera su personalidad rebelde, contra el orden y lo establecido, pero el reflejo que realiza sobre el mundo adolescente, y su crítica constructiva sobre la educación, hace que sea uno de los autores que, sinceramente, deberían leer todos los estudiantes.





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